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sábado, 1 de julio de 2017

REFLEJO DE MUJER

Nº 7 Año 1Julio de 2017


SUMARIO


El modelo femenino del Panteón griego original
El modelo femenino bajo el reinado de Cronos

El modelo femenino del Panteón griego original


La Mitología griega cuenta que en principio reinaba el Caos (Desorden). Él generó dentro de sí la Noche (Nyx) y se unió con ella, engendrando a la Tierra (Gea) y el Cielo (Urano). Sin embargo, también se dice que Gaia, que es la representación de la materialidad, produjo dentro de sí a su propia pareja: Urano.

      
Noche (Nyx)
      



Esto fue quizás porque no se consideraba que fuera bueno que una titánide estuviera sola, es decir, por la mera necesidad de tener compañía. Luego, el principio más general y originario del universo (el Amor) hizo que se atrajeran, unieran y reprodujeran. Pero, como es sabido, Urano pronto hizo un hábito de tomar a su esposa a su solo antojo.



Gea y Urano



Gea, caracterizada por Hesíodo como “la de amplio pecho”, en el estado actual de los conocimientos, a la luz de la nueva ciencia verde (la Ecología), puede ser considerada como un organismo con funciones autorreguladas como la principal integradora de un sistema dinámico: la Biosfera.



Gaea (Gaia) Gea



Ellos juntos procrearon  a los Hecatonquiros (o Centimanos: seres de cincuenta cabezas y cien brazos) y los Cíclopes (gigantes con un solo ojo en medio de la frente).  Eran todos ellos seres monstruosos. Gea los amaba aún en su deformidad. Pero Urano desconfiaba de ellos y por eso los encerró en el Tártaro.



Hecatonquiros o Centimanos




Cíclope  



Tártaro


La pareja procreó seres cada vez más hermosos como las seis titánides (Febe, Mnemosine, Tea, Temis, Tetis y Rea) e igual número de titanes (Ceo, Crío, Cronos, Hiperión, Japeto y Océano). Con ellos el mundo comenzó a poblarse, enriquecerse, a ordenarse y a embellecerse, aunque aún faltaba para que se transformase en un Cosmos.



Tetis


Urano vio con disgusto, envidia y celos que sus hijos poblaban el amplio pecho de su esposa Gea. Es por eso que los encerró en las profundidades de la Tierra, provocando en ella múltiples e intensos dolores y resentimiento en sus hijos.



El titán Océano



Entre las titánides gestaron a Rea (Cibeles), quien (al decir de Homero) era “la de la hermosa cabellera”. Ella pasaría a ser la segunda diosa madre reinante. Su gran poder hizo que fuera representada en un carro tirado por leones.



Rea (Cibeles)




Esos míticos sujetos, que constituyeron la primera generación de divinidades, anteriores a las Olímpicas, odiados por su padre, confinados por él en el Tártaro (en el interior oscuro de la Tierra) y condenados a no ver la luz del día constituyeron las huestes de la futura rebelión. En artista Cornelis van Haarlem mostró en el estilo manierista su lucha y posterior caída y que Rubens también representó en su obra.



Caída de los titanes – van Haarlem



Con estos hechos la gran madre llegó a su límite. La divina pareja constituida por la Tierra y el Cielo concibió también el fin de su supremacía al engendrar al menor de sus hijos: el titán Cronos (Saturno)  señor del tiempo. No pudo Gea continuar soportando los ultrajes de su esposo sin más. Así fue que la gran madre comenzó a planear la conspiración para derrocarlo y terminar con su reinado y tiranía.



La caída de los Titanes – Rubens




Ella  instruyó e incluso armó con una hoz al más joven de los titanes (Cronos) para castrar a Urano. Hecho esto, Saturno arrojó los atributos del poder patriarcal al mar. El odio paterno y el amor y la complicidad materna llevaron a los titanes a la tan mentada guerra: la Titanomaquia.



La castración de Urano – Vasari y Gherardi



El benjamín aparece con una hoz (o una guadaña) como símbolo de la muerte. Pero los dioses son inmortales. Gea agotada y dolorida por los numerosos partos y por conservar en su interior a muchos de sus hijos, pidió ayuda para rebelarse contra el patriarca, mas sólo acudió en su defensa Cronos, quien valiéndose del arma fabricada, afilada y proporcionada por su madre, castró al maltratador. 


                      
  Cronos – A. L. Millin 







El joven Cronos victorioso liberó a sus hermanos encerrados en el vientre materno y en el Tártaro. Pero Gea finalmente se conmovió por el sufrimiento de su alguna vez amado esposo Urano y preparó en su interior una  gruta proteica en su carne para que le sirviera de refugio al destronado dios castrado.



Gea – Tiepolo



Por el corte de la herida cayeron gotas de sangre sobre la tierra. De ellas nacieron los Gigantes (que enfrentaron en combate a los dioses), las Melíades (Ninfas de los bosques) y las Erinias (Furias) encargadas de reclamar venganza y generar culpa. Éstas más tarde, se mostrarían como Euménides (Benevolentes) defensoras de los suplicantes. Eran indiferentes a las Moiras (Parcas) que  tejiendo con sus hilos una trama, personificaban al Destino.



Las Moiras – Alexander von der Mark



Tras estos acontecimientos surgió un nuevo orden en el universo, en el que Cronos habló con mayor autoridad y fundamento y también entendió mejor. Estos fueron logros de Mnemosine, quien le enseñó la potencia creadora de la palabra. La verba se impuso como un medio idóneo para dar existencia, conservar y recrear en la memoria.



Mnemosine



La diosa de la memoria y su hermana Temis, la personificación de la Ley y la Justicia, ayudaron a Cronos a ordenar el mundo de un modo nuevo. Una (Mnemosine) apelando al recuerdo y la otra, la de preciosas mejillas, desconociendo la ira. Ellas servirían de modelo en un futuro remoto a los reclamos de Memoria y Justicia para las organizaciones de Derechos Humanos.



Escultura de Temis, como la Ley -  Cairestratos




El modelo femenino bajo el reinado de Cronos

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro

La última fecundación de Gea por Urano produjo la segunda generación de cíclopes, de los que habló Homero. Saturno arrojó los testículos de su padre al mar. De ellos, que vertieron su semen postrero (visto como espuma) sobre las aguas del mar, nació Afrodita (Venus), diosa del amor y  la belleza, cuyo espejo se transformó en el símbolo de lo femenino.



Nacimiento de Venus – Sandro Botticelli




Después del crimen cometido por Cronos (que combinó la castración con el destierro de su padre) envió nuevamente a sus hermanos, fugazmente liberados, al Tártaro, pese a que le habían ayudado en la rebelión contra Urano. El nuevo monarca se deshizo implacablemente de sus anteriores aliados,  y una vez que se hubo instalado en el poder, sólo buscó consolidarlo.



Cronos (Saturno)



Los Hecatonquiros y los Cíclopes volvieron, pero separados para que ejercieran su oficio sin pelear entre ellos, al sitio del cual habían sido rescatados: el Tártaro. Éste era simultáneamente un dios (hijo de Gea y Éter) y un lugar, que con el tiempo fue cambiando sus características al pasar de los griegos a los romanos y los cristianos.



Tártaro



Las titánides Mnemosine y Temis consiguieron que Cronos impusiese en el mundo una organización estructurada, mejorando algunos aspectos de la anterior. La primera, Mnemosine, recuperando la memoria y dando sentido a las palabras.




Mnemosine



Y Temis, siendo la del buen consejo, gobernando las relaciones entre los cónyuges. Además ella debió regir el comportamiento familiar para que estuviese dentro de  parámetros epocales socialmente aceptables.



Temis como la Justicia


Cronos se casó con su hermana Rea quien, como su madre Gea, era dadora de toda la vida. Con ella tuvo arrebatos de unión apasionada. Pero, una vez embarazada la diosa Cibeles evitó los encuentros íntimos con su esposo. Este rechazo provocó una furiosa ira en Saturno.


Cronos



Pese a lo cual  con ella engendró (violación mediante) hijas: Hestia (Vesta), Deméter (Ceres)  y Hera (Juno) a quienes devoró. La feroz resistencia de la poderosa madre frustrada, ni la de sus leones, pudieron impedirlo. Pero, para imposibilitar que le sucediera lo mismo que a su padre, queriendo eludir el destino, también engulló a Poseidón (Neptuno) y Hades (Plutón).



  
Vesta (Hestia)


La primera de las hijas nacidas de la pareja fue Hestia, encargada luego de guardar el calor del hogar y los templos. Fue el símbolo de la virginidad y castidad. Con ella una casa era un hogar.  Compartía el cuidado doméstico con los espíritus de ancestros, Lares y Genios. Toda comida familiar comenzaba y terminaba invocándola. El Termopolio, antecedente de los actuales restaurantes, la mostraban en una  imagen junto a sus colaboradores.





Termopolio: Hestia, los Lares y Genius


Tuvo templos en Grecia y Roma, atendidos por las castas jóvenes vestales. Más tarde integraría la asamblea de los dioses olímpicos, pero tuvo que ceder su lugar a Dionisio (Baco) dios del vino y los excesos. Con esto el voto femenino quedó en desventaja, mostrando desde allí  la supremacía masculina.



Templo de Hestia en Roma



La segunda hija de Rea y Cronos fue Deméter. Debió su nombre a la función nutricia a la que se la asoció. Por ser la protectora de la naturaleza, y especialmente de la agricultura, los romanos la llamaron Ceres. Se la representa con un conjunto espigas en el brazo.



Deméter (Ceres)



La tercera de las hijas de Saturno y Cibeles fue Hera, quien desde su nacimiento se manifestó como Señora. Ganó su nombre por el vivo temperamento, que mostró incluso desde el vientre de su padre, a quien dio (al decir complacido de su madre) intensos dolores (después de que el titán la hubiese  tragado). Ella fue considerada como la diosa protectora del matrimonio y el nacimiento. Se la representa como una matrona coronada.



Hera



Los titanes procreados por esa unión fueron, en orden cronológico: Hades, Poseidón y Zeus. El primero de ellos fue de modalidad tal que mereció ser calificado de Invisible. Pero por su historia ulterior, fue señalado como Plutón (Rico), denominación preferida por los romanos.


Hades y el can Cerbero



El siguiente titán fue Poseidón. Su madre Rea quiso evitar que fuese devorado por Cronos. Es por eso que, cuando el pequeño estaba ya por nacer, ella se sumergió en las aguas para (recién parido), ahogarlo y que pasara insensiblemente del ser al no ser. Sin embargo, no fue así. El neonato comenzó a nadar con mucha naturalidad, pues pasó de un medio líquido a otro. Esa es la razón de considerarlo el Señor de las aguas.



Poseidón (Neptuno)



El sexto y último de los descendientes de Cronos y Rea fue Zeus (Luz). Ella, tras las penosísimas experiencias anteriores, pidió ayuda en el parto a su madre Gea y también en la resistencia, en la mediación ante Cronos y en el ocultamiento del pequeño. Gea obtuvo de él (su yerno) la promesa de no volver a molestar a su esposa.




Rea entrega el ónfalo a Cronos


Cibeles elaboró una estrategia: entregar una piedra envuelta en pañales, para salvar a su benjamín, convertido ya en su único hijo. El ónfalo es la mítica piedra que Rea entregó a su esposo Cronos, simulando ser el recién nacido: Zeus. Esta roca fue considerada el ombligo del mundo y su centro, determinado posteriormente por el vuelo de las águilas que Zeus echaría a volar en sentidos longitudinalmente opuestos.



Ónfalo de Delfos



Para salvarlo y cuidarlo Rea lo entregó a las ninfas Amaltea (Ternura) y Melisa (Abeja). Colaboraron también los Curetes custodiándolo y haciendo ruido para ocultar los sonidos del llanto y las risas del bebé, para que no fuera oído por su feroz padre y pudiera continuar desarrollándose.



Júpiter y sus nodrizas – N. Poussin




El nuevo patriarca reprodujo, aunque con variantes el modelo paterno. Aquí recomenzó la historia del filicidio prefigurada inicialmente por Urano. En esto se muestra que los titanes tenían bien puesto su apelativo de “abusadores”. La imagen simbólica de Cronos es impecable. Pues en particular: el tiempo termina con la virilidad; y en general: lo que nace del tiempo, él lo devora. Lo temporal se desvanece en el tiempo.



Curetes – Jane Ellen Harrison



El mito de Cronos devorando a sus hijos pudo expresar poéticamente que en forma constante y permanente los seres vivos nacen y mueren. Algunos autores consideraron que esto simbolizaría una etapa de la Humanidad en que el tiempo era ciego, en que la vida estaba en una evolución oscura, sin comprensión de sí misma y en una cierta anomia. Artistas plásticos de distintas épocas mostraron en sus obras la potencia del relato. 


   

Saturno devorando a su hijo – Rubens




jueves, 1 de junio de 2017

REFLEJO DE MUJER

Nº 6 Año I 
Junio de 2017



La familia - John Batten




SUMARIO
A mandar...1 Supremacía divina
A mandar...2 La sangre es más espesa que el agua
A mandar...3 Mentira y codicia




A mandar...1

Supremacía Divina

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


El detalle de los Diez Mandamientos aparece en el capítulo 20 (del versículo 3 al 17 inclusive) del Éxodo y se reitera en el Deuteronomio.  La ley que en ellos se ordena, es mandada para la mujer sólo en la medida en que está sometida al varón. Ella misma no está sujeta directa y expresamente al mandato, sino de forma indirecta. No obstante, deberá cumplirla.


Moisés recibiendo los Diez Mandamientos – J. Z. da Costa




La Torá establece como primer mandamiento una prohibición: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí.” Esto puede significar no adorar a ningún otro dios o bien no poner a ningún otro, por encima del bíblico. Y se complementa con la negativa de hacer imágenes de cosa alguna del cielo, de la tierra superficial o subterránea, del agua y de inclinarse ante ellas.



 La Torá 

                                                        
                                                
Primer Mandamiento

                                                     


El compendio de la Doctrina Cristiana prescripto por el Papa Pío X da la versión acomodada para los cristianos, de esos tres versículos. Así es que en el primer mandamiento se lee: “No tendrás otro Dios, más que a mí”. De este modo evita el enorme inconveniente de considerar que necesariamente haya otros, que podrían estar a la par, por encima o por debajo de Yahveh.



Papa Pío X  



                                                                



   
                     




En el segundo mandamiento se aclara que Dios no tomará por inocente a quien usare Su nombre en vano. En esto, excepto por la advertencia previamente enunciada, hay coincidencia entre judíos y cristianos.



El Arca de la Alianza llevada al Templo de Jerusalén



El tercer mandamiento puede leerse en el versículo octavo y se refiere al descanso semanal. Este reposo es santificado. Así lo establecen los siguientes (décimo y undécimo), tanto para el creyente, cuanto para todo aquel que esté bajo su dominio. Esto incluye también a la mujer. No se debe trabajar en el séptimo día para recordar que el hombre es imagen de Dios, y Él descansó en el último día de la creación.

Mañana del Domingo – A. Brownscombe




Este mandamiento está  vinculado como parte  del castigo con la expulsión del Edén y la pérdida del Paraíso. Se debe trabajar y hacer toda la obra en los otros seis días. El trabajo y el descanso son términos correlativos. La ley manda descansar en el séptimo día, pero trabajar en los otros.


Tarde de Domingo – A. Foulhause


En la versión católica se omite la carga laboral y el mandato se limita a santificar las fiestas. No se alude específicamente al descanso semanal, sino que se prefiere una expresión más ambigua, vaga y abarcadora. El descanso se pasa del sábado al domingo, por la oscura tradición del primero de ellos.




Retrato de un hombre en la Iglesia – G. Boldini



Los católicos entienden que en los días de descanso están vedadas las tareas serviles (propias de los siervos, artesanos y obreros). Los trabajos corporales quedan prohibidos, excepto aquellos que sean necesarios para la vida y el culto. Esta aseveración, hecha por Pío X en 1905, da qué pensar. ¿Quiénes eran entonces  los siervos a los que sus palabras se refieren?  ¿Quiénes sino las mujeres pueden trabajar, sin que eso sea transgredir la ley? ¿Las tareas domésticas son necesarias para la vida? ¿Son serviles?




Peregrinación a la Iglesia de San Isidro – F. Goya



Tanto los hebreos como los griegos distinguían entre trabajos manuales e intelectuales. Ambos pueblos coincidían en considerar serviles a los primeros e indignos de un hombre libre. Hoy heredamos esos prejuicios por múltiples vías y oponemos otra división discriminatoria consagrada por los varones a partir de la Revolución Industrial: asalariados y burgueses (proletarios y propietarios).




Procesión de Pascua – M. Prendergast



Otra distinción permitiría reconocer el trabajo según estuviera hecho (mal o bien). Así, lo manual desaparecería como una subcategoría del trabajo y con ella la jerarquización basada en las riquezas (patrimoniales o filiales) y finalmente pondría fin a esa dicotomía clasista. André Maurois, en “Un arte de vivir” afirma que el trabajo hecho con amor por un ama de casa, constituye un ejemplo de la unión del trabajo manual y el intelectual, pues (según este autor) en su casa ella es su ama (reina) y vasalla (sierva). ¿Qué pasaría con la mujer de un obrero, sierva de un siervo?











Entre las personas trabajadoras ella es la única que no recibe un sueldo por su trabajo. ¿Un salario acaso no agregaría un mayor peso de obligaciones que ya la sociedad patriarcal le confiere en forma gratuita? ¿No sería posible repartir la carga más equitativamente entre los géneros?



Ama de casa (Housekeeping)



En su “Réquiem de madre” María Elena Walsh pinta con sentidas palabras el oficio de ama de casa. Hasta en eso se muestra la anunciada y mandada Supremacía Divina a la que las Escrituras dedican los tres primeros Mandamientos. Con esto se cierra la elemental  trilogía dedicada su tratamiento en un Reflejo de Mujer.





María Elena Walsh






A mandar...2 

La sangre es más espesa que el agua

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro



El cuarto mandamiento establece la obligatoriedad de honrar al padre y a la madre, porque los días sobre la tierra se prolonguen. El versículo 12 señala una forma de prudencia, cuidar de los mayores (cuando éstos pasaran la edad productiva). Si se cumpliera con ello y se exigiera a las nuevas generaciones lo mismo, se aseguraría una mayor supervivencia de los ancianos.



Tiempo de familia en la cocina – F. Bergamini




Se aseguraría en la descendencia por el cumplimiento de la ley de Moisés, el abastecimiento de provisiones a quienes ya no pudieran procurarse la alimentación por sus propios medios. La versión católica omite la justificación de la prolongación de la vida y hace extensiva la obligatoriedad de honrar a cualquier autoridad, con todo lo que eso implica.


La comida familiar – B. J. Blommers



El cine tomó nota del mandato y produjo películas que mostraron la problemática oculta en esa norma. En 1931 el director Henry King estrenó “Honrarás a tu madre”, originalmente: “Over the Hill”. Posteriormente (en 1942) el genio crítico y creativo de Orson Welles reelaboró el contenido de la directiva de Moisés, en “The Magnificent Ambersons”, difundida por razones de mercado, como el “Cuarto Mandamiento”.







  



El quinto mandamiento es inequívoco: “No matarás.” Prohíbe quitar la vida. En la versión católica se explica además, que está vedado el suicidio y dañar con el pensamiento, de palabra o de hecho (golpear, herir, etc.). Y a esto se le agrega el perdón a los enemigos. Todo ello trae una dificultad adicional: si no se puede odiar a los enemigos, ni desearles el mal, ni hacer cosa alguna en su perjuicio, ¿cómo reconocer a alguien  como enemigo? Entonces la enemistad, a diferencia de la amistad, quizás no sea una relación recíproca y simétrica.


Vitral de la Sinagoga y Museo Alsaciano



El sexto mandamiento: “No cometerás adulterio”, tiene a la mujer como partícipe necesaria, porque no se considera al varón como adúltero. En la versión judía se parte de un hecho: la consideración de la familia como la unidad básica de la sociedad. De ahí que se mire por su conservación y preservación, especialmente de la paternidad.




Sexto mandamiento



Quizás el fundamento real estuviera en lo patrimonial, la descendencia ilegítima y la herencia. Luego esto pudo ser entendido como “pureza” (libre de mezcla con los que no integraran la pareja. Y de allí se llevó a la moral. En el Génesis también se ordena: “El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y se convertirán en una sola carne.”



Matrimonio



Para preservar la castidad consideran que es necesario mantener ocupada a la mujer, pues el ocio lleva a la pérdida de la castidad. Es por esa razón que el rabino Eliécer dijo que, aunque tuviese un centenar de sirvientas, una mujer deberá ser obligada a cardar lana. Con el trabajo se evitará un mal mayor: el adulterio.



No cometer adulterio



El varón al casarse debe cumplir con la obligación de multiplicación. Para algunos intérpretes este mandato afecta sólo a la parte masculina de la humanidad, pero para otros a ambos por igual. De todos modos, sin el componente femenino no habría reproducción.



Reproducción


Según expresa  A. Hertzberg en Judaísmo: “esta religión no mira la unión sexual como una concesión a la carne, sino como un acto correcto y sagrado.” Los judíos se casan generalmente por consentimiento mutuo. Es por eso que, en ese contexto está prohibido el adulterio. Y sólo por extensión, se aplica a la transgresión de los judíos que abominan de su Dios y adoran a divinidades ajenas a su propia cultura.



Betsabé en el baño – Rembrandt



La versión católica no habla como la hebrea, de adulterio, sino de fornicación. Esto implica relaciones carnales entre quienes no son entre sí esposos. En la interpretación católica más estricta, además se prohíbe todo pensamiento, palabra o acción en contra de la castidad.



Cristo y la mujer adúltera – Lucas Cranach




El séptimo mandamiento prohíbe hurtar, ¿pero cómo habrá que entender el mandato de la Torá, cuando el punto de arranque de la misma (y de este análisis) es el Éxodo? Para dejar Egipto Moisés pide a su pueblo sustraer vasos de oro, plata, vestidos y demás objetos de valor.



No robarás



A los católicos se les prohíbe tomar bienes ajenos y retenerlos injustamente. Este mismo mandamiento veda la usura, el fraude y la trampa. También manda restituir lo ajeno y reparar los daños causados, tanto como pagar las deudas.




Los prestamistas – Q. Massys



Éste es uno de los mandatos más utilizados por la literatura en la novela policial y el cine de distinto género: desde el negro a la comedia, en toda la gama. Un ejemplo es “No robarás… (a menos que sea necesario)” que tuvo distintas versiones. La más reciente, del 2013, es ecuatoriana y fue dirigida por Viviana Cordero. La anterior, norteamericana, bajo el título  original en inglés: “Fun with Dick and Jane” de 1977 fue protagonizada por Jane Fonda y George Segal, con la dirección de Ted Kotcheff  y tuvo su propia “remake” en 2005.





                                             





En A mandar…II  se ha considerado que la sangre es más espesa que el agua, porque la única orden afirmativa se refiere al deber de honrar a los padres (4°). Las demás son prohibiciones: como la de derramar sangre (¿incluiría el 5° mandamiento el femicidio?); el adulterio (6°) y el robo (7°). En todas esas acciones, las mandadas y las vedadas, corre la sangre…



 A Mandar…III. Mentira y codicia


Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


El octavo mandamiento impide levantar falso testimonio contra el prójimo. Y lleva implícita la obligación de decir la verdad y no mentir. A los católicos los llevaría, además a eliminar la calumnia, la murmuración, la lisonja, a no pronunciar juicios temerarios, precipitados o prejuiciosos, etc. La televisión española lo aprovechó en el año 2013 para producir bajo ese rótulo un programa de éxito: una serie de 27 capítulos.







La música popular expuso los daños de las murmuraciones en canciones gallegas como “Las marmuradoras” de Mercedes Peón y “La foliada marmuradora” de Treixadura y aragonesas (en castellano) como “La copla de la Dolores”.







Partitura de “La Dolores”



Además en la Península Ibérica el teatro aprovechó el tema de las murmuraciones en la obra “La Dolores” de José Feliú. “La hija de la Dolores” de Luis Fernández continuó con el tema de las maledicencias. Y la ópera  española “La Dolores” cantó en tres actos el dolor que provocan “las lenguas murmuradoras”. Esto fuera del ámbito clásico en que no se podría omitir el “Otelo” de William Shakespeare, tantas veces recreada por dramaturgos, cineastas y artistas plásticos de todo el mundo.
                               


Desdémona – F. Leighton 

   


Otelo y Desdémona – T. Chassériau

              

El noveno mandamiento, expresamente dice: “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.”  Este texto contiene el material para el restante. Se prohíbe codiciar a la mujer del prójimo, pero aunque pueda verse en él una prohibición de “apetitos impuros y deshonestos”, es imposible sacarlo de contexto. El cine italiano lo capitalizó en la película “Sensualitá”, que se comercializó como “El noveno mandamiento”. También fue el tema de comedias cómicas y de enredos.






El sentido más cabal y propio lo adquiere en relación con las otras cosas que son mencionadas taxativamente y que habría que abstenerse de desear. La mujer no es ya la esposa del prójimo, sino un objeto más de su propiedad. Está prohibido desearla, porque es  una cosa que le pertenece y no se puede atentar contra la propiedad.











El décimo mandamiento prohíbe codiciar bienes ajenos: la casa, el buey, el asno, etc. Esta escisión en el mandato comprueba y demuestra de manera simple que se reconoce la diferencia entre la mujer y los bienes. La mujer es un ser que las Escrituras declaran en el Génesis que fue creado a imagen y semejanza de Dios. Se prohíbe desear a la mujer que tiene dueño.



El avaro 



Los bienes son objetos en los que hay encarnado algún valor. Por lo tanto, los bienes son valiosos. Se prohíbe desear los bienes que ya tienen un poseedor. Todo esto da lugar a una serie de reflexiones. La primera es el Reflejo de Mujer que este mandamiento ofrece. En la sociedad hay cosas valiosas. Son los bienes.




Venus con un espejo – Tiziano



Algunas de las cosas valiosas tienen dueño. La mujer es una cosa. No es valiosa (ni valorada). Pero puede tener dueño y ser apropiada y enajenada. No es, auténticamente un bien. La cultura así forjada no admite desposeer a un propietario de sus bienes, ni de su mujer.



La avaricia – H. Gerritsz Pot



En ese ámbito se juzgaría como lícito prohibir el deseo, por lo menos para el Dios de Moisés, que instauró el Decálogo. ¿Pero el deseo, el amor, el odio, los sentimientos, las emociones pueden aparecer y desaparecer a pedido? ¿Tiene sentido el mandato o la prohibición en ese ámbito? Curiosamente ha de ser la mujer el objeto del deseo y la fuente de la cual ese deseo mana, desde los míticos orígenes de Eva y Lilith.

Eva - Durero


                                                     

   

                            


A mandar…III  Mentira y Codicia revisa los tres últimos mandatos bajo la forma de prohibiciones del Decálogo. Moisés y las Tablas de la Ley fueron la inspiración de artistas plásticos, escritores y cineastas de todo el mundo. Las obras van desde el Moisés de Miguel Ángel, al Éxodo de Otto Preminger y la telenovela brasileña.



                    
Moisés - Miguel Ángel









Moisés