miércoles, 1 de noviembre de 2017





Nº 11 Año I
Noviembre de 2017



Esculapio e Higia


SUMARIO


Supremacía femenina: Las mujeres onas


Todo lo cura



Supremacía femenina: Las mujeres onas

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro


El Mito del Matriarcado entre los Selknam

Los Selknam habitaban en la isla de Tierra del Fuego a la llegada de los europeos, quienes quizás por desconocimiento, los llamaron Onas. Del mismo modo (por ignorancia) colaboraron para difundir el mito del matriarcado, cuyo sustento real pudo ser más la necesidad de justificar el estado de cosas, que una referencia al pasado heroico u originario.






El pueblo cuenta que en el tiempo mítico las mujeres gobernaban despiadadamente a los varones. Ellos cazaban y se ocupaban también de las tareas domésticas y el cuidado de los niños. Mientras tanto las ociosas mujeres se reunían para tratar los asuntos importantes. Sólo ellas tomaban decisiones y daban órdenes, que eran acatadas sin cuestionamiento alguno.






Sin embargo ellas, temiendo que en razón de su fuerza y superioridad numérica, ellos fueran a rebelarse, astutamente se reunieron en secreto para considerar, reflexionar y deliberar sobre el modo de conservar el dominio, pues la sumisión, el trabajo exclusivamente masculino y la obediencia debían perpetuarse.






La guía de todas ellas era la Luna, como chamán de gran ascendencia.  Su voz de mando era indiscutida. Ella determinaba y dirigía todos los sucesos. Hasta el Sol, su marido, cumplía con el rol de sometimiento asignado a su género. También él era chamán, como ella y sus otros hermanos (Nieve, Mar y Lluvia).



El Sol y la Luna




La Luna decidía cuándo iniciar a las jóvenes en su etapa adulta. Esta ceremonia se realizaba para engañar a los hombres, haciéndoles creer que los espíritus eran tan poderosos, arbitrarios y caprichosos que podían someter a toda la humanidad, incluidas las mujeres.


La Luna




Los preparativos eran llevados a cabo en secreto. La Luna decidía qué papel desempeñaría en la ceremonia cada una de las elegidas para participar en ella. Arreglaban pinturas y máscaras, repartían roles y por días ensayaban con mucho cuidado la actuación, la mímica y la música.


Ritual de Iniciación



Todo esto era porque debían hacer creer a los varones que algunos espíritus por la noche bajaban del cielo, mientras otros surgían desde el interior de la tierra. El espectáculo que se ofreciera debería admirar, persuadir e inducir al temor a sus espectadores inadvertidos, tanto como para disuadirlos de  rebelarse, pues ocultos poderes ordenaban que las mujeres dominaran siempre.



Xalpen en trance



Durante la Fiesta el temible espíritu femenino: Xalpen, surgía de las cavernas subterráneas e ingresaba en la Gran Choza con un apetito voraz, que los varones debían satisfacer. Pero rara vez se mostraba ante ellos, quienes sólo advertían indirectamente su presencia, por los gritos que ellas daban y otras manifestaciones ígneas. Los otros espíritus sólo eran anunciados con los cantos femeninos. Pero ese poder matriarcal, si existió, no perduró.




Logo de Xalpen






 


Todo lo cura

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro


En relación con la salud suele considerarse como paradigma a Hipócrates, cuyo juramento, aunque no es universal y reconoce versiones, ha sido tenido como modelo deontológico y punto de partida para las cuestiones relativas a la Bioética. Algunos puntos merecen ser analizados con detenimiento, por ser muy discutibles (como la eutanasia y el aborto). Sin embargo continúa la vigencia del secreto profesional y actuar en beneficio de los enfermos.


Busto de Hipócrates – Rubens



“Juro por Apolo médico, por Asklepios, Higia y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso”…


Juramento de Hipócrates – Manuscrito bizantino del siglo XI



Ha perdido vigencia la invocación a los dioses de la antigua Grecia: Apolo, Asklepios, Higia y Panacea. Pero, por tratarse de un tema relativo al cuidado, que la sociedad tradicionalmente dejó  a cargo de la mujer, habrá de ser considerado, aunque sólo sea como una aproximación introductoria y precaria.
Al hablar de la salud y el cuidado se evoca de un modo u otro a Hipócrates, principalmente por su Juramento, pero también por sus prácticas, en sus semejanzas y diferencias con  las de nuestro  tiempo. Se dice de él que desciende en línea directa del dios Apolo.



Apolo, Quirón y Asklepios – Fresco




Apolo, según cuenta Hesíodo, flechó a Coronis (o Corónide). Este inmortal se unió con ella, una mujer (mortal) con la que engendró a Asklepios (Esculapio). Pero la infortunada esposa, enamorada de otro (un joven llamado Isquis) le fue infiel. Un cuervo lo supo y se lo contó al dios engañado, que castigó (por su infidente indiscreción) al ave, que era blanca hasta entonces, a cambiar su color por el negro y la hizo portadora de malos augurios.



Apolo flecha a Coronis – D. Sampieri



A su esposa la mató por celos, aunque otras versiones mencionan a Artemisa como  ejecutora. Luego el femicida (uxoricida) rescató al niño (Asklepios) del vientre de la madre ya muerta. Hay quien dice que fue Hermes (Mercurio) el que salvó la vida del infante al extraerlo de una pira funeraria en que se estaba incinerando a la desdichada.



Rescate de Esculapio



Esculapio se formó con los mejores: la Virgen Atenea (Minerva) y el centauro Quirón (Sagitario). De ellos aprendió las artes de la curación. Llegado el momento, comenzó a sanar a los enfermos. Esposó a Epíone y con ella tuvo hijas (Panacea, Higia, Egle, Yaso y Aceso) e hijos (Telésforo, Arato, Podalirio y Macaón). Sus descendientes, mujeres y varones le ayudaron a prevenir, tratar, proteger y, tras la convalecencia, sanar.



Epíone – Estatua en Miskolc, Hungría



Pero en su benevolencia, esto no le bastó y procedió a resucitar a los muertos. Hades (Plutón), señor del Inframundo, del País de las Sombras vio disminuir a sus súbditos y por ello presentó su queja ante el supremo Zeus, quien tras  juzgar el caso dio su dictamen, que impidió no sólo que los muertos volviesen a la vida, sino que todos los enfermos hallasen una cura a sus males y padecimientos.


   

Un hombre ante Asklepios y Epíone



En la actualidad, las riquezas (en manos de sus poseedores y nuestros ejecutores) nos gobiernan. Por eso nuestro sistema es una plutocracia travestida. En ella empresas vinculadas con la Medicina (laboratorios y clínicas médicas, empresas funerarias y tanatorios, cementerios y jardines de paz) persiguiendo su principal (y quizás única) finalidad (el lucro) perpetúan la vigencia de la sentencia de Júpiter: asegurar la enfermedad y la muerte de los mortales humanos.



Asklepios – Escultura
   


Esculapio realizó muchas hazañas. Algunas de ellas en su Santuario en Epidauro al que acudían enfermos de toda la Hélade. Aristófanes refiere en Plutón que algunas las habría realizado como “curas de sueño”.  Las imágenes del fotógrafo G. Mason muestran el estado actual del templo (en ruinas).



Templo de Asklepios



Entre las sanaciones más relevantes está la relacionada con Himeneo, (el nombre apunta a himen e himno). Es el protector del matrimonio. Este término designa lo propio de la madre (la mujer), en oposición al patrimonio, correspondiente al padre (el varón). La vida de este dios está caracterizada por grandes dudas, como también su muerte.



Himeneo



Hay versiones que dicen que unos piratas, engañados por su incomparable hermosura, lo raptaron junto con algunas jóvenes, tomándolo por una ellas (referencia al secuestro extorsivo y la trata). Y fue en esas oscuras e infortunadas circunstancias, según se afirma, que encontró la muerte inesperada y prematuramente.



Preparación de la boda



Otras narraciones cuentan que su deceso ocurrió en las bodas de Baco y Ariadna, en flagrante contradicción con una de las historias de su nacimiento. Finalmente, y para incrementar la incertidumbre que rodea a este mítico personaje, se dice que falleció en el mismo día de su propia boda con Antiopa.



Himeneo



Todo en él es una sumatoria de incógnitas. Como quiera que haya sido, todos los dichos coinciden en que Asklepios (Esculapio) lo resucitó. Con él el circuito fálico se completa. La deidad y la institución han perdido adherentes con el transcurso del tiempo pese a que el casamiento en la antigua Grecia era reverenciado. En su honor entonaban odas. Safo cantaba:
“Alta debe ser la cámara —
¡Himeneo!
¡Hacedla alta, constructores!
Un novio viene —
¡Himeneo!
¡Como el propio dios de la guerra, el más alto de los altos!”


Safo y sus alumnas



En el contexto actual es auténticamente celebrado casi exclusivamente por los grupos que, de acuerdo con los viejos Códigos Civiles reformados por las nuevas leyes (como por ejemplo: el Matrimonio Igualitario y la Identidad de Género) pueden al realizarlo, incorporar y defender derechos largamente negados.



Amor homosexual



El mágico sanador llevaba consigo un báculo que reforzaba su valor simbólico con una serpiente que se enroscaba en él.  La pretensión de ser quien todo lo cura, considerada excesiva, motivó el  castigo de Zeus, quien lo fulminó con un rayo. Apolo se apiadó de él (ya que era su propio hijo) y lo elevó al cielo, transformándolo en la constelación de Ofiuco (el Portador de Serpientes o Serpentario), que atraviesa Sagitario y Escorpio.  Así lo muestra el Atlas Coelestis de John Flamsteed.



Constelación de Ofiuco – Atlas Coelestis



Estos atributos curativos y terapéuticos se asemejan al caduceo de Hermes (Mercurio). Sólo que en el báculo del divino mensajero se entrelazan dos serpientes. Ellas, trepando en ascenso al árbol de la vida trazan un dibujo, que puede verse como un ocho (8) o el símbolo de infinito. 



Hermes (Mercurio)



El diseño implica la armonización de los opuestos y representa la neutralidad y la pacificación. Por eso es que el caduceo hermético lo usaban los embajadores y los heraldos como protección, pues era signo de inviolabilidad personal, ya que hacía referencia al dios. Los grandes trágicos lo repiten: “No mates al mensajero”, aunque sea portador de malas noticias.



Milagro Sala


                                                                                                                     
La dirigente popular jujeña une a su nombre Milagro un segundo, menos conocido, pero igualmente simbólico: Ángela (que en griego significa: mensajera).  Así es también ella doblemente mensajera, como Hermes y como parlamentaria del Mercosur. El gobernador de la provincia (Gerardo Morales, sin hacer honor a su apellido) mandó detenerla, encerrarla y enjuiciarla, violando todas las garantías constitucionales nacionales y los fueros internacionales.



Nancy Dupláa, Milagro Sala y Echarri


Es por eso que representantes de la cultura, entendiendo la arbitrariedad de esas medidas, piden por su libertad. La pseudoliberal gestión, travestida de democracia sólo por el voto, olvida que en ese sistema es fundamental beneficiar a los pobres y respetar las leyes vigentes. 



Hermes (Mercurio)



Final y complementariamente, en nuestra época Mercurio se ha convertido en un dios que está por encima de cualquier otro, dentro y fuera del panteón helénico. Sus normas, las del Mercado, prevalecen sobre las demás. Los humanos, y en general todos los seres, al transformarse en mercancía son cosificados y pueden comprarse y venderse, enajenarse, alienarse.


Mercurio (Hermes) – Artus Quellinus



De este modo el capitalismo como sistema hegemónico en el mundo posmoderno convalida prosaicamente, la falsa equivalencia homérica: ser y tener. Las alas del emblema de Mercurio se deshicieron en el metal que lleva su nombre y es más venenoso que sus sierpes. Éstas han mutado en gusanos devenidos en conquistadores (como lo expresaba poéticamente E. A. Poe) que corroen el corrupto sistema patriarcal. Por último, su caduceo fue sustituido por otro símbolo sin dignidad alguna: $. Sin embargo, conserva de aquél sus principales propiedades: conferir protección e inmunidad a su portador.


Higia



Quien todo lo cura legó su emblema a una de sus hijas (Higia o Higeia) considerándola, por estar evidente y suficientemente empoderada, merecedora de portar ese ofídico símbolo, que por ser fálico implica poder, aunque para ella fuera asociado a la copa, signo de lo femenino y por ende nutriente. Actualmente estas figuras continúan siendo aplicadas: la primera representa a la Medicina y la segunda a la Farmacia.


Copa de Higia

     




Higia, la diosa griega que al igual que su padre todo lo cura, fue identificada por los romanos con  la Salud.  Ella fue reverenciada en la antigüedad en templos por fieles que en ellos dejaban sus  ofrendas de agradecimiento por su mejoría. Hoy ese concepto encarna el cuidado en la limpieza y la higiene.



   Higia

   

Panacea es la diosa cuyo nombre (en griego) dice que todo lo cura. Elaboraba medicinas sanadoras con hierbas y ungüentos. El reconocimiento de sus devotos elevó en su honor un templo en Oropo. Ella sirvió de modelo para la Medicina Homeopática y los alquimistas medievales, puros de corazón, buscaron no sólo la piedra filosofal, el quinto elemento, sino también la panacea, el remedio universal para todos los males.



Panacea



La curación medicamentosa comenzó cuando Perseo decapitó a la Medusa Gorgona y de la sangre de las serpientes que formaban su cabellera surgieron fluidos sanadores. Actualmente nadie menciona a Apolo, ni a Esculapio. Estos dioses, pese a ser inmortales, han muerto. Pero, lejos de la cultura y la religión de la Grecia clásica, el mundo contemporáneo  recuerda a Higia y Panacea, sus aplicadas nietas e hijas respectivamente, que inspiran las acciones cotidianas de quienes cuidan de la salud no sólo profesional, sino también  vocacionalmente.
Estas reflexiones y otras fueron motivadas en principio por el 5° Congreso Provincial de Atención Primaria de la Salud y el 3er. Encuentro Nacional de APS, realizados en Mar del Plata bajo el lema: “De modelos Hegemónicos a Procesos Colectivos”, en el 2012 con el auspicio de la Dirección de Cultura y Educación y el Ministerio de Desarrollo Social.


Desde entonces hasta ahora se han considerado los principios bioéticos expuestos, en el seno de la Comisión Mixta de Salud y Seguridad en el Empleo Público (CoMiSaSEP) y el Comité Mixto Distrital de Salud y Seguridad de General Pueyrredón, DGC y E. “Organismo con representación de los Trabajadores y el Estado.”







domingo, 1 de octubre de 2017





Nº 10 Año I
Octubre de 2017


Las Horas


SUMARIO

Creación de la mujer
Así pasan las horas





Creación de la mujer

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro

Muchos son los relatos míticos sobre el origen de la mujer. Cada cultura elaboró el suyo. La hegemonía geopolítica de Occidente dio prominencia a la versión judeo-cristiana. Sin embargo, cabe detenerse en la consideración de otras historias, como las ofrecidas por la tradición oral del pueblo mapuche.





Sonia Montecino Aguirre en Mitos de Chile (Diccionario de seres, magias y encantos) da cuenta de la cosmovisión mapuche. Allí explica que al principio sólo había aire y su dueño era Ngen, un espíritu poderoso que vivía con otros de su misma naturaleza. Ellos, como los titanes griegos se rebelaron y fueron vencidos y encerrados.






Pero el dueño del aire dejó escapar entre las cenizas y el humo a otros menos malos: las estrellas, que permanecieron suspendidos del cielo y en las noches brillan por la incandescencia de sus cuerpos.






Los espíritus lloraron muchos días y noches y sus lágrimas cayeron sobre las grandes alturas, arrastrando cenizas y piedras, formando los ríos y los mares. Los espíritus malos que quedaron dentro de las montañas son los Pillanes que activan los volcanes.



El encierro de los Pillanes - Eduardo-Rapiman



Como no había nada en la Tierra, el espíritu poderoso envió a Lituche, un joven hijo suyo y, a pesar de los ruegos de su madre por impedirlo, lo empujó a habitar en ella. Después, tomó una estrella y la convirtió en mujer: Domo. La sopló suavemente para que volara hasta el joven. La tierra estaba dura y las piedras le dañaban sus pies. El dueño de los aires ordenó que naciera pasto muy blando y flores.



Pillanes 1- Luis Borquez



Ella jugando las deshojaba y entonces se convertían en pájaros y mariposas y los frutos que comía mutaban en árboles. El joven estuvo muy feliz con su mujer. El espíritu grande hizo un hoyo entre los aires para mirar hacia la Tierra, y cuando lo hacía brillaba y daba calor. También la madre posaba sus ojos por la hendidura dejando filtrar una luz blanca y suave.


Domo y Lituche



Uno  de los espíritus de los volcanes, aún enojado se enamoró de la mujer. Y su rabia crecía porque no podía escapar de su morada. Este Pillán habló con un espíritu femenino malo y envidioso, que se sacó un pelo muy largo y lo lanzó fuera del volcán. Al salir, el cabello vivió y se convirtió en una culebra delgada que se arrastró hasta donde dormían el hombre y la mujer como hermanos. En esto la analogía puede establecerse con el mito semita de la creación.



Domo y Lituche




Algunos sostienen que cuando fueron creados estos primeros mapuches –que andaban desnudos, porque Dios quería ver si aguantaban el frío– había culebras que caminaban como ellos y que influyeron para que la gente se cubriera el cuerpo con nalcas. Enojado, Dios castigó a las culebras quitándoles los pies, para que se arrastraran.



Nalcas


El espíritu poderoso se enfureció también con el hombre y la mujer, porque escucharon a la serpiente. Tembló la tierra y rugieron los volcanes. Todo lo creado fue destruido. Solo quedaron el hombre, la mujer y un copihue blanco.  La pareja tuvo descendientes: un tigre, un león y una zorra y otros vástagos llenos de pelos que huían de sus padres.



Nahuel (Tigre)



No había luz y reinaba el frío y la noche. La Luna abrió un hueco para mirar a su hijo y dejó caer varias semillas que la mujer sembró. Tuvo después otro niño, muy bueno y bonito. Ella le cantaba tan linda y armoniosamente que el espíritu poderoso abrió un portal para saber cómo era que Domo hacía eso.



León (puma)



Todos los días se asomó a escucharla cantar y así volvió nuevamente la luz de oro, crecieron los árboles, las plantas y las frutas. Pero los hermanos sintieron celos de este niño y uno lo mató. Su sangre cayó sobre el copihue y lo tornó rojo. Actualmente algunos ejemplares conservan el color blanco, otros son rosados y, finalmente, están los sanguíneos. Ellos se han constituido en  la flor nacional de Chile.



Copihue



Los hermanos y las hermanas se casaron con animales y tuvieron descendencia. De ahí provienen los mapuches. Ellos, pese a ser híbridos, heredaron el físico de los humanos, pero las cualidades de las fieras. Es por eso que son valientes como el tigre y el león, y astutos y prudentes como el zorro.



Zorro



Esta historia y otras, por siglos, las mujeres las han contado a las nuevas generaciones de mapuches. Algunas son reproducidas con variaciones y se las conoce con el título de Domo y Lituche. Pero, por su fuerza telúrica, han trascendido los límites del Continente Americano y han llegado al Viejo Mundo para maravillar a quienes la conocieron.




Domo y Lituche



Por los sucesos de estos últimos meses en tierras de mapuches y después de escuchar el relato de la leyenda de Domo y Lituche, que nos recuerda el asesinato del pequeño infante por los celos fraternos,  cabe preguntar una vez más: ¿Dónde está Santiago Maldonado?







Así pasan las Horas

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro


Hasta hoy intrigan los cambios climáticos y meteorológicos, que se producen a lo largo del año. Suelen asociarse con la fertilidad y por ello con la mujer. Las estaciones  (en griego “horós”, vocablo  que  etimológicamente significa: “término”, extralingüísticamente equivale a “horizonte”, como la línea que parece limitar la superficie terrestre e indica hasta dónde alcanza la vista del observador. Allí el cielo y la tierra semejan unirse.


Horizonte



En su sentido lingüístico “horos”: “término”, corresponde a la más elemental de las estructuras lógicas, sobre la cual se construyen las proposiciones y finalmente las de mayor complejidad: los razonamientos. Los griegos intentaron justificar científicamente el cambio observado en la naturaleza entre solsticios y equinoccios. Los filósofos llamados cosmógrafos encontraron algunas respuestas causales.



Guerra del Peloponeso



Dividieron el año en meses lunares y nuevamente expresaron de ese modo  la raíz femenina determinante. Saber sobre las estaciones importaba por varias razones. Una de ellas: la guerra. ¿Cuándo convendría iniciar una campaña militar o invadir una región?



La navegación y la guerra



Tucídides lo cuenta en su Historia de la Guerra del Peloponeso. Otra, era la forma de producción. Sus actividades principalmente extractivas (la agricultura y la pesca) requieren de esos conocimientos.  Pero también el comercio (por la navegación).



Esparta y Atenas en guerra



Pero las más eficaces, abarcadoras y perdurables fueron las explicaciones mitológicas. En ellas se explicaba más poética y ampliamente aquello que aún no hallaba la estructura racional exigida por la ciencia. Y así como los hebreos tuvieron un antecedente (Lilith) que precedió a Eva, los helenos elaboraron diosas (las Horas y Perséfone) que anticiparon a la creación de la primera mujer: Pandora.



Apolo con la eclíptica y las Horas



En la Mitología griega el dios Apolo recorría la eclíptica con las Horas o Estaciones, hijas de Zeus y Temis. Esta diosa consiguió que Cronos (Saturno) impusiese en el mundo una organización estructurada, mejorando algunos aspectos del gobierno anterior (de Urano). Además, siendo ella “la del buen consejo”, regía las relaciones entre los cónyuges y el comportamiento familiar, regulándolo dentro de parámetros socialmente aceptables.



Temis


Las Horas eran originalmente tres: Eunomia, Diké, e Irene. Eunomia (Armonía)  no era simplemente la Ley, sino la buena (eu) ley (nomos). Ésta es una diferencia considerable, porque en su personificación está comprometida la Justicia (Diké) indisolublemente asociada a la diosa Atenea (Minerva).


Las Horas



A su vez, la Virgen Atenea, protectora de Atenas, de las Artes y Ciencias está consagrada a la guerra (como estratega) y en íntima relación con la Paz (Irene). Sólo si la ley es buena, en el estado hay justicia (Diké) y paz (Irene). En lo íntimo, ésta es sosiego del ánimo y en lo social, se entiende como ausencia de beligerancia.



Atenea – Minerva



Las Horas como Estaciones luego pasaron a ser cuatro. Apuntan al estado actual de las cosas y también a las cuatro partes del año: los equinoccios (primavera y otoño) y los solsticios (verano e invierno). En una cultura agrícola la siembra, la germinación, la maduración y la recolección remiten a la gran madre: la naturaleza femenina.



Baco y las Horas



Por otra parte, en el Panteón griego se consideraba la existencia de doce diosas correspondientes a las horas del día y los meses del año. Ellas acompañaban al dios Sol (Helios) y supervisaban su viaje por el cielo y también dividían el día en partes (horas) que no tenían todas igual duración, pues dependían de la altura del sol sobre el horizonte. Así diferían en extensión en los meses de verano y los de invierno.



Temis (madre de las Horas)



A veces se hacen indiscernibles las Horas como partes del día, de las Estaciones. La única diferencia apreciable es su número: doce en el primer caso y tres en el segundo. Sin embargo, los griegos por afincarse en el Mediterráneo, reconocían las cuatro estaciones que la Astronomía y Climatología consagran.



Irene con Plutón – Cefisidoto 


Sucede que las Horas eran las diosas de las partes naturales del tiempo que presidían las revoluciones de las constelaciones celestes y guardaban las puertas del Olimpo. Esto hacían mientras sus tres hermanas: las Moiras (las Parcas) hilaban y tejían la red del destino humano, como cuenta Homero en La Ilíada.



Diké



Las Horas fueron adoradas especialmente por los agricultores, que cuidaban sus cultivos según el tiempo que ellas marcaban. En este sentido Eunomia (Armonía) corresponde al Buen Orden, dado por la Buena Norma, que según refiere Hesíodo en Los trabajos y los días, hace crecer el buen pasto. Por eso los romanos la asociaron a la Disciplina.



Las Horas bailando con otras diosas



Irene, la Paz coincide con la Primavera y Diké con la Justicia y la Ley. En su conjunto representaban las condiciones necesarias para la prosperidad de los cultivos. Esta asociación se da también con Zeus (Júpiter) y Deméter (Ceres). En Atenas se creía que la Hora de la Primavera acompañaba a Perséfone en su ascenso desde el mundo subterráneo de Hades (Plutón: el dios de los muertos).



Rapto de Perséfone



Entonces se abría la cámara de las Horas, pues la primavera estaba por llegar. Sus atributos eran las flores y las fragancias, la frescura y la gracia. Las Horas son diosas amables y benevolentes que proveen a dioses y hombres bienes buenos y deseables. Homero compara el curso de las Horas con la danza de las Gracias, Hebe, Armonía y Afrodita, que acompañan al coro de las Musas, mientras Apolo ejecuta la lira.



Las tres Gracias – Rubens



Así se da en el Panteón primitivo. En el más moderno ellas son las diosas del orden en general y de la Justicia, pues los conceptos evolucionaron desde lo físico (natural) a lo ético. Así la influencia que las Horas tenían en la Naturaleza fue trasladada posteriormente a la vida humana. Huellas de esta transición pueden verse en Hesíodo, cuando las menciona dando al Estado leyes buenas, justicia y paz.







El tiempo transcurrido hizo que la transformación fuese cualitativa (de lo material a lo ético) y cuantitativa, pues se las cuenta en número de dos (la forma más antigua) a doce, pasando por diez, cuatro y la cantidad más frecuente: tres, como las Gracias o Cárites, las hijas de Venus (Talía, Eufrosine y Aglaia) y las Moiras (Láquesis, Cloto y Atropos). Esto hace que haya mucha confusión con respecto a las Horas. Y cuando se intenta hacer una lista para poner orden en ese caos, se incluye como tercera hora del día a la Música.




Las Moiras


Pero, pese al avatar sufrido, nos quedan conceptos claros referidos a la Buena ley (Eunomia), la Justicia (Diké) y la Paz (Irene). Y también testimonios de las obras de Arte en que ellas (las Horas) aparecen como jóvenes doncellas, portadoras de productos estacionales, como símbolo polisémico de la bondad, generosidad y fertilidad de la Naturaleza femenina, recuerdo y evocación de un pasado poblado de divinidades propias de una cultura agrícola. A través de las Estaciones, las Horas, nos acercaremos a Proserpina (Perséfone) la auténtica protagonista de los cambios anuales.







  REFLEJO DE MUJER  N° 52   AÑO V ABRIL de 2021   Texto: Alicia Grela Vázquez Imagen: Elsa Sposaro Juana de Flandes SUMARIO Isabel...