lunes, 3 de septiembre de 2018



N° 21 AÑO II
Setiembre de 2018

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro


Diotima


A Diotima

Al acercarnos desde aquí a aquella Atenas del mundo antiguo, lo que llama más nuestra atención es comprobar que en el ícono de la democracia, existía la esclavitud. Y más aún que era mayor entre las mujeres, que entre los varones. En esa sociedad, productora de tanta belleza, la vida toda se sostenía sobre ese sistema de producción, basado en la explotación humana. Esto indica propiedad, poder y dominio. En la actualidad sucede lo mismo, sólo que no se le llama así.



LA MUJER ATENIENSE
Esclavas


En el mundo griego un hombre libre podía comprar a otro, que su nacimiento o su mala fortuna en la guerra lo había reducido a esa condición. Pero también podía el infortunado comprar su libertad, ser liberado a la muerte de su amo y heredarlo. Entonces el esclavo no era dueño de su cuerpo, pero sí de su espíritu. Nuestros contemporáneos asalariados, presuntamente libres, no pueden aspirar a eso.



Los esclavos de Atenas
Esclavos


Actualmente, la eutanasia no es legal en el contexto internacional. El suicidio asistido va por el mismo camino. Y el aborto no está permitido en la mayoría de los países. Hoy las mujeres aún no son dueñas de sí mismas ni de su cuerpo para realizar y someterse a estas prácticas. Estas acciones son judicializadas, criminalizadas y penalizadas. Se prefiere cruelmente el sufrimiento de las personas.



Mar Adentro


En la Grecia clásica el divorcio era legal. La mujer podía reclamar la devolución de la dote y volver a la casa paterna. Entre los judíos la religión de Moisés lo permitía. Pero al imponerse y universalizarse el cristianismo eso cambió. Los católicos aún no lo admiten y consideran que las Escrituras sólo pueden ser descifradas por los sacerdotes. Los protestantes dejan libre la  interpretación al creyente. En la sociedad civil, la ley sólo es válida, según la versión dada por un juez. La autoridad y el criterio.



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Moisés – Miguel Ángel



Buena parte de la actual misoginia se debe a la contribución hecha por Saulo de Tarso en sus escritos hostiles a las mujeres. En ellos predicó la virginidad perpetua y el celibato. Además, presentó una situación de inferioridad femenina con respecto al varón, la subordinó a él y le dio escasa importancia a su dolor.



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Saulo de Tarso – El Greco



En el siglo XIX los eruditos victorianos, sacando de contexto algunas frases extraídas de fuentes literarias, concluyeron que las mujeres atenienses vivían en la reclusión del gineceo y eran tratadas por los varones con indiferencia o desprecio, cosa que muy probablemente pudo haber sucedido.

Pero también hay constancias de que eran educadas, asistían al teatro y vivían su sexualidad sin culpa. Para comprender la situación femenina de entonces se debería haber tomado en cuenta toda la producción material: la arquitectura, la escultura, la pintura, la cerámica y el tejido. Por supuesto, cualquier aseveración requeriría tomar en cuenta la vida doméstica cotidiana ateniense.



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Vida Doméstica



La mujer ateniense dirigía la casa, sermoneaba a su marido, organizaba reuniones, iba a espectáculos públicos, al teatro, a fiestas y, al igual que en la sociedad posmoderna, ocasionalmente bebía o tenía un amante. Pero, sin embargo ella era distinta a las féminas de las otras ciudades estado griegas.

Todo eso cambió, cuando Alejandro Magno extendió sus dominios más allá de la Hélade. En la época helenística se construyó el proyecto de una nueva mujer. Se necesitaba entonces elaborar una voluntad unida como condición (para varones y mujeres) para conseguir amalgamar, según el modelo griego, a ese enorme conjunto humano heterogéneo.



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Alejandro Magno



Estas nuevas mujeres, muchas del común y algunas otras pocas (reinas y princesas) e mostraron brillantes, como soberanas de hecho (con hijos ineptos en el trono). Esto siguió así en todo Occidente y hasta la India, hasta el año 100 aC, y luego se extinguió, se fundió con otras formas de vida o mutó, transformándose en algo más que eso.



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Mujer con Hidria


Pero, desde el horizonte de la antigüedad, la perspectiva es otra, y eso en parte se debe al aporte de una singular mujer: la filósofa Diotima (Honra de Dios), considerada como la primera entre las de su clase. Ella era natural de Mantinea. Se la vinculó con las profecías y Platón en El Banquete la presentó como maestra de Sócrates.



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Diotima de Mantinea


Hay esculturas que los muestran a ambos y también hay otros escritos antiguos que se refieren a ellas como una persona real, mientras que en el Renacimiento  se supuso que ella era tan solo un mero personaje de ficción.   También se la creyó una imagen de la mujer ideal o la sublimación de la madre de Platón.


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En El Banquete (Simposio) Platón cuenta lo sucedido en una reunión en que algunas personas destacadas de la época clásica hablan sobre el amor. Llegado el turno de Sócrates, él dio su discurso en función de la enseñanza recibida de Diotima. Ella sostuvo que el Amor no era, como entonces se creía, un dios sino un daimon (un espíritu o un genio) intermediario entre los mortales y los inmortales.



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El Banquete – Platón


El Banquete (o del amor) - Platón - Audiolibro completo




La Historia que ha ocultado la presencia femenina en la Ciencia y el Arte, le ha hecho disputar a Diotima ser la primera filósofa de la Antigüedad, con otras dos: Aspasia de Mileto y las pitagóricas Téano y su hija Damo de Crotona.



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Aspasia de Mileto




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Damo de Crotona






sábado, 4 de agosto de 2018




   N° 20 AÑO II
   Agosto de 2018

  Texto: Alicia Grela Vázquez
   Imagen: Elsa Sposaro


Aspasia






Aspasia de Mileto, Hetaira (Hetera) y Filósofa



En Atenas las hetairas eran compañeras, camaradas, amigas o amantes. La historia ulterior las maltrató, haciendo de ellas prostitutas. Las Hetairas tenían una esmerada educación. Podían ser extranjeras provenientes de otros estados griegos. Tenían independencia económica. Se desempeñaban como comerciantes, negociantes y modelos. Disfrutaban de una libertad sin trabas. Los atenienses las invitaban a sus fiestas.



Aspasia – Marie Bouliard


Por otra parte, las leyes de Solón permitían el establecimiento de burdeles que atendían principalmente a extranjeros. Más tarde esas mujeres, consideradas callejeras, estuvieron a cargo de una Madame. En su momento, Jenofonte ofreció 25 jóvenes corintias, si ganaba los Juegos Olímpicos del año 464 aC. Pidió también a Píndaro componer una oda de alabanza en su honor. Las muchachas eran muy hospitalarias, jóvenes servidoras de Peithó (la Persuasión) y oficiantes del séquito de Afrodita.




Peithó, Afrodita y Eros



En torno a estas cuestiones, Gordon Rattray Taylor afirmó:

“El término prostitución, con su connotación de sórdido comercio y reducto de lujuria, da una idea totalmente errónea del carácter sagrado y superior de la experiencia tal como la vivían quienes participaban en ella. Se trataba nada menos que de un acto de comunión con dios (o deidad) y tan remotamente discrepaba de la sensualidad como el acto cristiano de la comunión difiere de la glotonería.”



Aspasia de Mileto


Fueron célebres hetairas Aspasia, la amante de Pericles y Friné, la modelo del escultor  Praxíteles y el pintor Apeles. Ella sirvió de patrón para la estatua de Afrodita. Por su participación en asuntos políticos, por su relación con Pericles, y filosóficos, por Sócrates, interesa especialmente Aspasia.


Aspasia y Pericles


Aspasia (la Bella Bienvenida) era natural de Mileto, por su origen se vio beneficiada con una excelente educación que entonces recibían por igual los niños y niñas, siempre que fueran de familias acomodadas. Ella fue considerada por muchos como la primera filósofa, excepción hecha de Damo de Crotona, la hija de la matemática Téano y Pitágoras.


Téano, alegoría de la Geometría


Téano, la madre de Damo, fue primero discípula y luego, una vez casada  con el sabio Pitágoras, maestra en su escuela, que comenzó a dirigir a la muerte de su esposo. Como él pensaba que el universo estaba escrito en clave numérica. Por esa razón ella buscó el número de oro. Este irracional, llamado fi, en honor al escultor  Fidias, tuvo incidencia en toda la cultura.


Damo de Crotona



Pero Aspasia llegó aún más lejos. El antiguo arconte Sofrón la conoció, recién llegado a Mileto. Entonces se deslumbró con los conocimientos  y la sabiduría de la joven mujer intelectual, a quien le refirió que  Atenas era la ciudad más adelantada de su tiempo en toda la Hélade.



Friné en la Fiesta de Poseidón – H. Siemiradzki


En esa ciudad estado las hetairas tenían gran poder, vivían con mayor libertad para desarrollarse culturalmente. Claro que políticamente eso no llegaba para permitirles votar, como lo hacían los varones. Eso y el conocimiento de la familia de Alcibíades hicieron que se fuera de su ciudad hacia la de Atenea.

Debate entre Sócrates y Aspasia – Nicolás André Monsiau

Aspasia en Mileto había hecho fortuna. Se dijo que en relación con un burdel que habría regenteado. Esa versión quizás se haya debido a sus conocimientos sobre el amor. Pero también pudo provenir de un tiro por elevación: su desprestigio alcanzaría (de tener éxito la operación) también a su amante protector  (quien según algunas versiones fue su marido) Pericles.

Aspasia – Pierre Gustave Eugene Staal


La lucha de clases tuvo en Atenas características muy singulares que la definieron como única en su tipo. Por un lado, la aristocracia veía amenazado su poder por el surgimiento y ascenso de una clase media de comerciantes enriquecidos que querían acceder a la política a través de la educación de sus hijos. Para esto contrataban a maestros especialistas en la persuasión (sofistas) para convencer a sus votantes. Para impedirlo, la nobleza procedió a desprestigiarlos.

Sócrates y Aspasia – Daumier 



Pero los advenedizos se infiltraban también de otro modo. El casamiento, que había servido como un instrumento para sellar alianzas y continuar conservando, concentrando y acrecentando el patrimonio, encontró muy difícil concretar esos objetivos cuando comenzaron a darse uniones entre personas pertenecientes a diferentes clases sociales.


Sócrates buscando a Alcibíades en casa de Aspasia – J.-L. Gérome


Los nobles necesitaban impedir esas acciones que consideraban subversivas y atentatorias para su seguridad y para lograr su meta, la defensa de sus intereses, se transformaron en un grupo de presión. Se presentaron ante Pericles con sus reclamos. El político, casado con una aristócrata ateniense, respondió a las peticiones como se esperaba, prohibiendo el matrimonio entre personas de diferentes clases sociales. Tal era la Democracia ateniense.

Pericles y Aspasia en el estudio de Fidias – H. Leroux


La fama de Aspasia como oradora y la de su escuela (Academia de Elocuencia y Arte Amatorio) se incrementó a medida que ella consolidaba su posición, cosa difícil de lograr, ya que la ciudadanía estaba reservada sólo para quienes tenían a ambos padres atenienses. Los hombres más destacados acudían a oírla, por su oratoria e incluso llevaban a sus esposas.

Aspasia en su Academia


Diversas fuentes de la Antigüedad cuentan que Pericles desde su primer encuentro quedó prendado de ella. A poco se volvieron amantes, pero siendo él casado y teniendo dos hijos, decidió divorciarse y tomar a la joven Aspasia por esposa, cuando ella quedó embarazada (de Pericles en Joven). Esto generó mucha resistencia en la sociedad. Es por eso que algunas versiones niegan que haya habido ese enlace y limitan su relación a lo informal.

Aspasia de Mileto


La Historia reconoce ese período de esplendor cultural como el siglo de Pericles. Por su parte la Literatura señala a Aspasia como inspiradora y partícipe de la política de su compañero como Jefe de Estado. Él la integró al círculo de sus amistades entre las que se encontraban los filósofos de su tiempo, no sólo Sócrates y Platón, sino también Anaxágoras. Todos ellos le dieron crédito como su maestra.

Aspasia en medio de los filósofos de Grecia – Michel Corneille


Los escritores Aristófanes, Jenofonte y Plutarco, que acudían a oírla, dieron testimonios diferentes sobre ella. Antístenes, en su obra Aspasia, lanza sobre ella y su familia una serie de difamaciones insostenibles e improbables. La hace incluso responsable de que Pericles eligiera el placer, sobre la vida virtuosa, ya que se sabía que daba grandes fiestas para muchos invitados. Cuando el gran hombre murió ella volvió a casarse.

Aspasia en la muerte de Pericles




Plutarco en su Pericles afirmó: “Ahora, puesto que se cree que tomó la decisión de enfrentarse a Samos para contentar a Aspasia, parece el momento de preguntar qué artes o qué poder tenía esta mujer, puesto que era capaz de dirigir a su antojo a los principales hombres del estado y ofrecía a los filósofos la ocasión de discutir con ellas en términos exaltados y durante mucho tiempo”.


Aspasia de Mileto: Segundas Nupcias



En consonancia con estos dichos Demóstenes reafirmó patriarcalmente: “Tenemos a las heteras para el placer, a las criadas para que se hagan cargo de nuestras necesidades corporales diarias y a las esposas para que nos traigan hijos legítimos y para que sean fieles guardianes de nuestros hogares.”  Más tarde la misógina autoridad de Aristóteles habría de adherir a esta postura.

Hetairas – Alma-Tadema


Finalmente  Luciano en Estudio de un Retrato se refiere a ella elogiosamente: “Ahora tengo que dibujar la sabiduría; y aquí tendré ocasión de utilizar varios modelos, la mayoría antiguos; uno viene, como la propia señora, de Jonia. Los artistas serán Esquines y Sócrates su maestro, los pintores más realistas, pues su corazón estaba en su trabajo”.

Pericles y Aspasia

Y continuó diciendo: “No podríamos elegir mejor modelo de sabiduría que Aspasia la milesia, la admirada del admirable "Olímpico"; su conocimiento político y visión, su agilidad de mente y su penetración, todo será transferido a nuestro lienzo en sus perfectas medidas. Aspasia, sin embargo, solo se preserva para nosotros en miniatura: nuestras proporciones deben ser las de un coloso.”

Aspasia con los hombres más ilustres de Atenas – N. A. Monsiau



  REFLEJO DE MUJER  N° 52   AÑO V ABRIL de 2021   Texto: Alicia Grela Vázquez Imagen: Elsa Sposaro Juana de Flandes SUMARIO Isabel...